A la cuarta sí va la vencida
Como indica el último comentario del penúltimo blog: ¡he aprobado! Fue un examen perfecto y, curiosamente, lo que me impulsó a deshacerme de los nervios fue una conversación en cachondeo con el examinador (sí, mientras conducía yo) acerca de lo feo que era la torre "supositorio" o "pene" en Barcelona al lado de mi casa. Como diría una íntima amiga: "¡qué cosas!"
Gracias por vuestro particular ánimo, que al menos me ha hecho picarme suficiente como para meter todo lo que tengo en ello y al fin sentirme un poco menos inferior a todos vosotros, ¡oh grandes conductores!
Suena cursi y no me suele gustar escribir cosas así pero lo diré: gracias y, en general, os quiero.

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